Lo que este día me hace sentir
Por Esther Bosch
Cada 29 de abril, día mundial de la danza, celebración impulsada por la UNESCO desde 1982, pasa lo mismo. Me levanto con una mezcla de emoción y gratitud que me cuesta explicar con palabras. Y eso que llevo toda mi vida intentando expresar cosas sin palabras, precisamente a través del movimiento.
El Día Mundial de la Danza no es para mí una fecha del calendario. Es un recordatorio de todo lo que elegí, de todo lo que arriesgué y de todo lo que hemos construido juntos.
Hoy, en el Día Mundial de la Danza, os quiero explicar por qué lo dejé todo para bailar.
Estudié Derecho. Terminé la carrera, empecé a trabajar en el mundo jurídico y, desde fuera, todo tenía sentido. Pero por dentro algo no encajaba. Porque lo que a mí me hacía sentir viva era la danza. Siempre lo había sido.
Dejar una carrera consolidada para abrir una escuela de danza con dos aulas y muchas alumnas no fue una decisión fácil. Hubo dudas, hubo miedo, hubo noches de incertidumbre. Pero también había una certeza absoluta: que la danza era mi camino. Y que quería ayudar a otras personas a encontrar el suyo a través de ella.
Hoy, quince años después, con tres escuelas entre Barcelona y Sant Cugat y más de 1.400 alumnas y alumnos cada año, puedo decir que no me arrepiento ni un segundo.
Lo que la danza me ha enseñado a mí
La danza me ha enseñado a caerme y levantarme. A escuchar mi cuerpo. A liderar con humildad. A ser madre de cuatro hijos y directora de una escuela sin renunciar a ninguna de las dos cosas, aunque a veces cueste el doble.
Me ha enseñado que la perfección no existe, pero el progreso sí. Que una alumna que llega nerviosa el primer día y al cabo de un año sube al escenario con una sonrisa enorme es uno de los mayores regalos que te puede dar esta profesión.
Me ha enseñado que esto no va de técnica solamente. Va de autoestima. De cuerpo y emoción. De encontrarse con una misma.
Gracias. De verdad.
En un día como hoy quiero parar y decirlo alto y claro: gracias.
Gracias a mis profesoras. Sois el alma de esta escuela. Cada una de vosotras pone su corazón en cada clase, en cada corrección, en cada abrazo antes de salir al escenario. Sin vosotras, nada de esto tendría sentido.
Gracias a nuestras alumnas y alumnos. A los pequeños que llegan con sus moños apretados y los ojos muy abiertos. A los adolescentes que encuentran aquí su espacio. A los adultos que se atreven a empezar desde cero. A todos los que venís semana tras semana y hacéis que estas salas estén llenas de vida.
Gracias a las familias. A las mamás y los papás que confían en nosotras con lo más valioso que tienen. Que acompañan, que animan, que aparcan el coche corriendo para llegar a tiempo, que llenan los festivales con orgullo y emoción. Vuestra confianza es lo que nos da fuerzas para seguir creciendo.
Bailar es mucho más que bailar
Si hay algo que quiero que se lleven todos los que forman parte de esta escuela, es esto: la danza os va a dar mucho más de lo que imagináis. Os va a dar disciplina y libertad al mismo tiempo. Os va a enseñar a trabajar en equipo. Os va a hacer más fuertes. Más seguros. Más vosotros.
Porque en esta escuela no formamos solo bailarines. Formamos personas.
Y eso, hoy más que nunca, es lo que celebramos.
Feliz Día Mundial de la Danza a toda la familia Esther Bosch.
Con todo mi cariño, Esther 💙
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